Usted
Quien se jacta de no hacer
Nada malo, ni pensar
Nada extraño, ni golpear
Al hermano, y disculpar
Todo insulto y soportar
La ignorancia, sí señor.
Usted
El que tiene bienestar
Y su orgullo al caminar
No lo deja reaccionar
Porque ha perdido ya
Toda sensibilidad
Qué ironía, sí señor.
Usted
Que a la hora de almorzar
A su esposa ha de insultar
Pues la pobre sin pensar
En su arduo trajinar
Al arroz no le echó sal
Qué vergüenza, sí señor.
Usted
Que a la iglesia va a rezar
Y hasta llora al reclamar
La injusticia de su Dios
Por qué no pide perdón
Haga algo por favor
Pues la muerte ha de llegar.
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